Comentaba en otra entrada que a veces escuchas una canción, y parece que está especialmente escrita para ti. En otras ocasiones alguien te dice justo esa frase que necesitabas oír. Y en mucha menor medida, se da el caso de que alguien te da justo el consejo que te convenía. Eso me ha pasado a mí.
Me encanta el tema de las “ideas encadenadas”. Ya sabéis, eso de que a partir de una idea, una imagen o una palabra llegas a otra que no tiene nada que ver. Bueno, en este caso el resultado final no ha sido tan distinto del inicio, pero el resultado ha sido mejor de lo esperado.
El otro día comentaba con un amigo que quería empezar a hacer algo. Esto de pasar los días y los fines de semana encerrado en mi casa no puede ser bueno. Y aprovechando que acabo de comprarme un coche, y que es diesel, decidí empezar a hacer viajes. Nada espectacular, al menos al principio. Trayectos de fin de semana. Dormir un o dos días fuera. Recorrer España, pero sin pasarse, al menos hasta las vacaciones. Este amigo se ofreció a prestarme unos libros-guías para ahorrarme viajes en balde. Con estos libros, sabes a donde ir, lo que merece la pena ver, y cuantos días tardarás en hacerlo.
La idea me gustó, y al poco se lo comentaba a mi hermano, quien remató la faena al preguntarme: “Si quieres viajar, ¿por qué no haces “El camino de Santiago”?”. Y ahí caí.
Hace algún tiempo me lo planteé, pero al final me rajé, no sé muy bien por qué. Quizás sea verdad, y por eso me declaro “escéptico pero menos”, que hay algo por ahí. Algo que dice cuando es conveniente y cuando no, aunque lo más probable es que de haber hecho el viaje en su momento también hubiese salido bien. Da igual. Puestos a elegir me quedo con la primera explicación, aunque sea simplemente porque es más poética.
En resumiendo, que si la autoridad lo permite, y el tiempo acompaña, este verano –no tengo fecha exacta- es posible que me vea pegando zapatazos por “el camino Francés”, con mi vieira colgando de la mochila, y dispuesto a darle los tres cabezazos de rigor a la columna de marras.
Todo el que ha hecho el camino dice que es una experiencia única, y aunque no creo en la mística, si creo en las personas, que son quienes hacen de esta peregrinación algo repetible. Aconsejadamente repetible.
P.D.
Iba a poner un vídeo con "Camiño de Santiago", pero esta canción me ha gustado mucho más.
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