Mira que lo digo, que no quiero ser repetitivo, que quiero pensar en otras cosas, pero que queréis... Cada uno es como es, y en una hora corriendo tú solo por la playa al final acabas dándole vueltas a la cabeza a lo mismo.
No sé si es mejor terminar una relación de manera abrupta y desagradable, y no querer volver a ver más a esa persona, o quedar como amigos y no poder quitártela de la cabeza. Se dice que cuantos más amigos mejor, pero depende de a que precio.
A estas alturas ya tengo muy claro que aquella relación no funcionaba, y no pienso volver a caer de nuevo, pero eso no quita para que siga acordándome de ella, y la siga echando de menos. A menudo me sorprendo pensando en algún regalo o detalle, pero enseguida reacciono y lo desecho. No quiero convertirme en un proveedor.
Pero cuando lo pienso fríamente me doy cuenta de que no sigo enamorado de ella, sino del recuerdo idealizado que tengo de ella. Con el tiempo la memoria nos juega “malas pasadas”, y tendemos a edulcorar las vivencias. Olvidamos lo malo, nos centramos en lo agradable y así cualquier tiempo pasado nos parece mejor, que diría Karina. Por eso debemos ser constantes e incluso cabezotas, cuando tomamos una decisión después de tres o cuatro intentos. Dicen que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. También influye el hecho de que actualmente no tengo ninguna relación. Bueno, ni actualmente, ni pasadamente, ni, a este paso, futuramente. Supongo que si hubiera alguien en mi vida, algo que no descarto totalmente pudiera suceder en un futuro más o menos –aunque más más que menos- lejano, eso contribuiría a olvidar a la otra persona. Pero el Universo odia el vacío, y tiende a llenarlo con lo que sea. Mientras halla un hueco en mi corazón, algo tendrá que rellenarlo. Y no lo digo yo, sino
En fin, tiempo al tiempo y distancia a la distancia. Lo que tengo clarísimo es que yo he dado todos los pasos posibles para continuar con una amistad que sinceramente no querría perder. Pese a todo, considero que ella es una gran persona, y me gustaría seguir considerándola mi amiga, pero ahora es a ella a quien le corresponde dar el paso de llamar y quedar. Que uno también tiene su poquito de amor propio…
1 comentario:
"Pero cuando lo pienso fríamente me doy cuenta de que no sigo enamorado de ella, sino del recuerdo idealizado que tengo de ella. Con el tiempo la memoria nos juega “malas pasadas”, y tendemos a edulcorar las vivencias. Olvidamos lo malo, nos centramos en lo agradable y así cualquier tiempo pasado nos parece mejor"
Pues eso... y que la mancha de una mora, con otra mora se quita.
Échale morro, don tímido, y habla con las mujeres, aquellas que te gusten, aunque sea para preguntar la hora o una dirección... y sácale provecho a su respuesta.
Besos de Tesita Francis, consejera.
Publicar un comentario