sábado, 15 de agosto de 2009

Mi primera vez

Pues como prometí en la entrada anterior, voy a contaros mi primera experiencia con el grupo de SinglesCádiz.


Habíamos quedado de 22:00 a 22:30 en una plaza de Cádiz, lugar donde se reúne un grupo habitual todos los viernes. A las 22:05 aproximadamente me dirigí a ese lugar, no queriendo llegar ni el primero ni el último. A las 22:25 salía del aparcamiento subterráneo que hay justo en esa misma plaza y empecé a buscar a la gente. A las 22:45 se me hincharon los cojones, dejé de buscar, cogí el coche y me volví a mi casa. Fin de la salida.


No voy a culpar a nadie del fracaso de esta primera tentativa. Lo lógico por mi parte hubiera sido pedir en el foro que concretasen un poco, pero imaginaba que un grupo de personas de más o menos mi edad sería fácil de reconocer. Con lo que yo no contaba es que estamos en pleno mes de agosto, que Cádiz sigue siendo un destino turístico y que en la plaza hay varios locales con terraza. Coño, es que todos los grupos que veía o tenían niños, o eran parejas, o había personas mayores –y cuando digo “mayores” quiero decir “MAYORES”-. Además, no veía ninguna mesa con “mucha” gente, lo cual me lleva a pensar que no se reúnen tantos como yo creía. Esto último no me importa mucho, la verdad. No me gustan los grupos demasiado numerosos, me siento un poco perdido. Pero es que no había ningún indicio de cual era la mesa que yo buscaba, y el ir preguntando de una en una si eran los “solitarios de Cádiz” no me parecía demasiado apropiado.


Pero no pasa nada. Anoche, mientras regresaba a mi oscuro, solitario y frío piso –“frío” por los cojones, casi 30º anoche-, iba jurando en arameo, mandándolos a todos a la mierda y haciendo promesa de no volver a pisar esa página. Es lo que tengo, si quieres hacerme daño no tienes más que ilusionarme un poquito y luego dejarme tirado. Con eso tienes asegurado un buen rato de disgusto. Incluso pensé en ir a tomarme unas copas yo solo, pero me di cuenta que eso no haría más que empeorar mi estado de ánimo. También se me pasó por la cabeza escribir esta entrada, pero tras beberme una cerveza y enfriarme un poquito decidí consultarlo con la almohada, y me alegro de haberlo hecho. Viéndolo ahora, más calmado, no puedo culparlos de nada. Ellos ya se han reunido otras veces y saben donde es. Incluso una de las “miembras” como diría nuestra flamante Ministra de Cultura, había dejado su teléfono en un comentario, tonto de mí que me confié demasiado, otra vez, en poder reconocerlos sin haberlos visto nunca.


Pero ya está. He dejado un comentario pidiendo que especifiquen un poco más, y daremos otra oportunidad al grupo. Una de las pocas virtudes que tengo es saber reconocer cuando tengo la culpa, y en este caso ha sido mía. A ver si el próximo viernes sale mejor la cosa.

viernes, 14 de agosto de 2009

La vuelta al "cole"

Querido diario:

Pues esta vez tengo un par de cositas que comentar.

Lo primero es decir que tengo más claro lo de hacer el acceso a la Universidad para mayores de 25 años, pero lo que no es tan seguro es que vaya a estudiar después una carrera. Aunque me veo perfectamente capaz de aprobar el examen de acceso, la carrera es harina de otro costal, como se decía antiguamente. No obstante, la misma prueba de acceso me facultaría para acceder, valga la redundancia, a un modulo formativo de grado superior, y eso sí lo veo más acorde, no a mis capacidades, que las tengo sobradas, sino a mi carácter. Pensar en dedicar horas y horas y noches y noches a los estudios universitarios… no sé. No lo acabo de ver muy claro. Me conozco bien y sé que me cansaría enseguida. No me van los esfuerzos.
Pero lo de hacer un par de años, y además mucho más prácticos que la carrera, eso ya es otra cosa.

Por supuesto me estoy refiriendo siempre a estudiar Informática, único tema en el que tengo algo de interés. Bueno, en el caso de la carrera también me atrae la Psicología, pero no hasta el punto de dedicar seis o siete años a sacarla. Cuando llegue septiembre me informaré a fondo sobre el tema, y como tengo derecho a beca, no perderé gran cosa, aparte del tiempo. Y ese es un bien que poseo en abundancia y muy barato.

La segunda cosa es que esta noche me estreno. No es que vaya a estrenarme sexualmente, salvo que la virginidad masculina vuelva a crecer si se practica la abstinencia lo suficiente; y aunque fuera ese el caso, no estoy hablando de que vaya a mantener esta noche relaciones sexuales, sino que me reúno por primera vez con la gente de SingleCádiz, un grupo, como su propio nombre indica, de solteros, “separatas”, divorciados, etc. Le daría las gracias a Teresa por recomendarme la página, pero mejor esperamos a esta noche a ver que pasa.

Como ya he dicho otras veces, ahora mismo lo único que busco es amistad. Gente con la que quedar, como esta noche, y charlar mientras tomas unas copas. Salir un poco de mi casa y relacionarme. No busco, aunque tampoco me cierro en banda, otra cosa, así que soy fácil de contentar. Cuanto más bajas sean tus expectativas, más fácil será que se vean colmadas.

Así que ya os contaré como ha ido la cosa.



sábado, 1 de agosto de 2009

El Camino de Santiago

Querido diario:


Ha pasado bastante tiempo desde la última entrada, pero ya sabes que mi vida es bastante aburrida. Ahora que he vuelto de Santiago de Compostela sí tengo algo que escribir. No voy a repetir aquí lo que escribí en el otro blog, simplemente voy a explayarme un poco sobre por qué ha sido un fracaso. En tres palabras: por mi culpa.


Quizás influyó también una información “defectuosa”. Todo el mundo dice que es muy fácil hacer amistades en el camino, y eso debe ser verdad, pero para la gente normal; para la gente que no tiene dificultad en relacionarse. Cuando uno es un asocial, tímido crónico e incapaz de hablar con un desconocido, el hecho de ser un “peregrino” no cambia nada.


Yo esperaba, iluso de mí, que al ir solo me sería más fácil hablar con otros peregrinos que también fuesen en solitario. Incluso esperaba acoplarme a algún grupito poco numeroso de gente de mi quinta, pero no. Para empezar, eran muy pocos los viajeros que iban solos como yo, y los poquitos que había eran extranjeros y mayores, salvo raras excepciones. También me encontré con poca gente de mi edad. O eran muy jóvenes o muy mayores, y en ambos casos grupos de amigos que hacían el camino juntos.


Por otra parte, mi “instinto de macho” me empujaba a acercarme a las chicas, y más si eran atractivas –a estas alturas todas me parecen atractivas-, pero no me gusta parecer un “ligón”, así que me contenía, apretaba el paso y continuaba la marcha. Otro handicap más.

En resumen, la culpa de este fiasco ha sido mía y solamente mía. No debo culpar a nadie por mi incapacidad para relacionarme.


Hay una segunda lectura de esta experiencia. Diez días andando y pensando –no me gusta usar el Mp3 salvo cuando voy a correr- dan para reflexionar bastante. Estoy a punto de cumplir cuarenta años, aunque no los aparento. Casi no tengo amigos, y no mojo desde hace ya… bueno, mejor no “meneallo”. Cada vez veo más difícil encontrar pareja, y cuanto más tiempo pasa más me acostumbro a estar solo. Por una parte lo tengo más que asumido, y no me preocupa mucho. Ya se sabe que “órgano” que no se utiliza se atrofia, y lo mismo parece que ocurre con los sentimientos. Pero por otra parte me gustaría tener un poco más de vida social. Los fines de semana que me paso en mi casa no resultan agobiantes, pero echo en falta salir, dar una vuelta, hablar con alguien. Los días que pasé acompañado durante la peregrinación fueron los mejores del viaje. A pesar de la diferencia de edad y de intereses con Jose, uno de los sevillanos, lo pasamos bien hablando. Comprobé, una vez más, que soy una buena compañía, aunque me esté mal el decirlo. Entonces, ¿por qué me cuesta tanto relacionarme?


Joder, ¿por qué me resulta tan difícil romper el hielo y dar el primer paso? Creo que voy a darme otra oportunidad. Buscaré de nuevo alguna actividad que me permita conocer a otras personas, y a ver que pasa. Quizás me decida por el acceso a la universidad para mayores de 25 años. En ese ambiente es seguro que habrá gente de mi edad e intereses. En fin, probaremos. Al fin y al cabo, lo más que puedo perder son unos cuantos euros.