Soy buena persona. Ya sé que está feo decirlo de uno mismo, pero es la pura verdad. Debido a esa tara en mi carácter se han aprovechado de mí bastante a menudo, y no descarto que sigan haciéndolo, aunque cada vez menos. Con los años y los palos hasta el animal mas tonto aprende y escarmienta.
Digo esto -me digo esto- para reafirmarme en mi decisión.
En la entrada anterior hacía referencia a mi falta de amigos. Quizás por eso he intentado mantener a los pocos que tenía a toda costa, incluso cerrando los ojos cuando veía que se aprovechaban de mí. Soy una persona a la que no le cuesta hacer favores. Si me pides algo que esté en mi mano seguramente lo tendrás, salvo que me perjudique a mí, claro está.
Aparte de lo anterirmente dicho, tengo -gracias, papá- un exacerbado sentido de la responsabilidad. Me cuesta horrores no entrometerme cuando veo a alguien cercano en apuros. Gracias al MVE lo voy superando poco a poco, y ya no me siento culpable cuando no echo una mano a todos los que lo necesitan. También ayudó un poco un libro de auto-ayuda, valga la redundancia: "Cuando digo NO me siento culpable". "Hombre, es normal querer ayudar a la gente que aprecias", dirá alguno. O lo dirían si alguien distinto a mí leyera este blog, cosa que es bastante improbable -tú no cuentas, Javi-. Y ese hipotético lector tendría razón. Una de los aspectos más destacables de vivir en manada es que los miembros de la misma se ayudan entre si. "Entre si", esa es la cuestión. En la mayoría de las sociedades, cuando uno de los miembros no colabora, sino que se dedica solamente a "chupar del bote", no tarda en ser expulsado de la misma. Para recibir, es requisito indispensable dar.
Yo soy una persona generosa. Sí, ya sé que no paro de echarme flores, pero es que no tengo a nadie que lo haga por mí. Soy una persona generosa, como decía, y como buen generoso no pido nada a cambio. Mi recompensa está en la satisfacción de los demás... casi siempre. Además de generoso también soy una persona humana -me encanta esa expresión- y como tal también necesito mi dosis de atención y cariño. Y es por eso por lo que, como dice el título de la entrada, se acabó.
Después de años de entrega, de dar sin recibir casi a cambio, de disculpar y perdonar he llegado a mi límite. Se lo había dicho muchas veces. Se lo había explicado. Le conté por qué me afectaba tanto, y aunque ella asentía mientras yo le hablaba, estaba en otro sitio. Nunca le pedí nada, ni mucho menos le exigí. Incluso ahora, cuando eramos solamente amigos, yo seguia echándole una mano en lo que podía. No me importa hacer favores, de hecho me gusta hacer favores. Y nunca pido nada a cambio, pero si tú me ofreces algo, espero que cumplas. Si tú me dices de quedar, espero que lo hagas porque te apetece, y no como obligación. Y si luego, por el motivo que sea, no puedes cumplir, basta con que lo digas.
Supongo que en parte la culpa es mia. La malacostumbré. Le di a entender que podía hacer lo que quisiera, que yo siempre estaría ahí para comprender y disculpar. Que yo no importaba. Que ella era la "reina del mambo". Y aunque nunca fue mi intención menospreciarme, es posible que lo hiciera sin darme cuenta. Con esto no me estoy auto-inculpando, simplemente intento comprender lo sucedido.
Pero bueno, las razones y motivos están ahora de más. Si fue culpa mia o es simplemente falta de educación por su parte es lo de menos. Esta entrada es únicamente para dejar claro que se acabó. Que la amistad es un dar y recibir, y sobre todo respetar. Respetar a la otra persona, sea tu pareja o tu amigo. Y que si alguien no te muestra ese respeto, no merece tu amistad. Así que espero que te vaya muy bien y... nos vemos, que es una forma educada de decir que no creemos que nos vayamos a ver más.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario